La alimentación es parte del entrenamiento. Lo que comés antes influye en tu rendimiento, y lo que comés después, en tu recuperación.
Antes de entrenar
Una comida con carbohidratos de fácil digestión y poca grasa, entre 1 y 3 horas antes. Por ejemplo: tostadas con mermelada y yogur, o una banana con avena.
Después de entrenar
Combiná proteínas con carbohidratos para reponer energía y reparar tejidos: un huevo con pan y una fruta, o arroz con pollo y verduras.
No te olvides de hidratarte
Tomá agua antes, durante y después. En sesiones largas o con mucho calor, sumá electrolitos.
Cada deporte y cada persona tienen necesidades distintas: si querés un plan a medida, agendá tu consulta.
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