Comer mejor no tiene por qué significar contar calorías ni prohibirte tus comidas favoritas. Los cambios más duraderos son los más simples. Estos son cinco hábitos para empezar hoy.
1. Armá tu plato con colores
Intentá que la mitad del plato sean vegetales de distintos colores, un cuarto proteínas y otro cuarto cereales o legumbres. Es una guía visual fácil de recordar en cualquier lugar.
2. Tomá agua a lo largo del día
Tener una botella a mano es la mejor forma de no olvidarte. Si te cuesta, sumá rodajas de limón, menta o pepino.
3. Comé sin pantallas, al menos una vez al día
Prestar atención a lo que comés mejora la digestión y te ayuda a registrar la saciedad.
4. Planificá, aunque sea un poco
Dejar resuelta una base (legumbres cocidas, verduras asadas, una proteína) te ahorra decisiones y evita improvisar con lo primero que aparece.
5. Dormí lo suficiente
El descanso regula las hormonas del hambre y la saciedad. Dormir bien también es parte de una buena alimentación.
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